01.- Ensayo del dolor propio, de Salva G. Barranco
AUTOR: Salva G. Barranco
TÍTULO: Ensayo del dolor propio
EDITORIAL: ContraEscritura
LUGAR/FECHA: Barcelona. Mayo de 2015
TÍTULO: Ensayo del dolor propio
EDITORIAL: ContraEscritura
LUGAR/FECHA: Barcelona. Mayo de 2015
Parto de la base, como decía Pessoa, de que todo escritor es un "fingidor" y así entiendo esta obra, como pura ficción. Uno, cuando lee, tiene sus propias lecturas y referencias y leyendo esta obra me han venido a la mente dos autores: Miguel de Unamuno y Emil Cioran. Como los "Unamunos" de Niebla, asistimos aquí al juego creativo de los "Salvadores". Me explico. El Salva G. Barranco real escribe una obra de ficción (Ensayo del dolor propio) que trata de un Salva G. Barranco personaje, que sufre y experimenta (a veces en plena vorágine febril) distintos estadios del dolor. Me ha surgido una pregunta mientras leía la obra: ¿el dolor existencial puede somatizarse y provocar la enfermedad o es la enfermedad física la que conduce inexorablemente al existencialismo? Son muchos los dolores que aparecen en la obra: la relación contradictoria con su hermano gemelo (unas veces protectora, otras de instinto "cainítico"), la infancia y el rechazo, la ruptura amorosa con A., el instinto suicida, el dolor existencial y, cómo no, la "bola maldita". Esta bola, que aparece en la página 25, tendrá una importancia capital al final de libro y que por motivos obvios no puedo desvelar. Habrá que leer la obra para dejarse impresionar y descubrir todo ese mundo adolorido.
La obra es muy breve (intensa, pero breve). Consta de apenas cien páginas, pero realmente son doscientas. Cuando uno llega al final, hay que volver a leerlo para comprender todo lo que ha quedado oscuro y enigmático en la primera lectura. Al final descubrimos todo el significado de la novela y, por eso, es necesario releer las páginas, porque el narrador va dejando pistas inconclusas, esbozos, pequeños reflejos que adoptan connotaciones trágicas cuando se desvela el final. La última parte ("Silencia") es brutal. El protagonista se abstiene de hablar y nosotros, como lectores, con ese efecto de anagnórisis trágica, también enmudecemos.
Ensayos del dolor humano me ha recordado, muy levemente, a decir verdad, a la obra de Cioran. El filósofo rumano, no exento de sarcasmo, conjuga perfectamente lirismo y poesía con tormento y sufrimiento. Algunos pasajes del libro son hermosísimos, como el sueño que tiene el protagonista cuando se sumerge en el río en busca de su madre, las partes descriptivas de los espacios, de las emociones, del entorno o los momentos de sensualidad y erotismo que se diseminan por la obra.
El Salvador personaje es un "ente de ficción" totalmente trágico y agónico en terminología de Unamuno. Ya en la página 14 nos lo deja bien claro: "Vuelvo a casa y descubro que la ciudad sigue sin adaptarse a mi luto" y fantasea con la muerte. Y en la página 80, en plena "Grieta", nos dice que está esperando la caída, que todo es cuestión de tiempo. Hay que leer la última parte ("Silencia") para descubrir el porqué de todo este "ensayo". Descubriréis incluso por qué hay determinadas experimentaciones (ya obsoletas), como la escritura sin puntos ni comas, la ruptura del párrafo y demás técnicas ya empleadas. Todo queda perfectamente justificado desde ese dolor.
Gran lectura y gran obra que recomiendo encarecidamente. No os la perdáis.
¡Buena lectura!
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